
Cuando parecía que el esperado regreso de los hinchas visitantes al Superclásico estaba encaminado, apareció un inesperado obstáculo. Sebastián Sichel, alcalde de Ñuñoa, enfrió completamente el panorama y puso condiciones que podrían cambiar los planes para el duelo entre Universidad de Chile y Colo Colo en el Estadio Nacional.
Hace solo unos días se había confirmado el retorno gradual de las hinchadas visitantes a los clásicos del segundo semestre, siendo el Superclásico de agosto uno de los primeros partidos contemplados bajo esta medida. La noticia generó ilusión entre los fanáticos albos, que esperaban volver a acompañar al equipo en Ñuñoa después de años.

Sin embargo, Sichel fue tajante y aseguró que hoy “no están dadas las condiciones” para permitir el ingreso de hinchas visitantes. El alcalde exigió tres medidas fundamentales: implementación obligatoria de biometría en accesos, control total sobre el uso de fuegos o focos artificiales dentro del recinto y un protocolo vial que evite afectar a los vecinos de la comuna.
La autoridad fue clara al señalar que, mientras esos requisitos no estén garantizados, no existe posibilidad de avanzar. Sus declaraciones golpean directamente las aspiraciones de Universidad de Chile y de los organismos que buscaban convertir el próximo Superclásico en el regreso oficial de ambas hinchadas en este tipo de encuentros.
Ahora la presión recae sobre la organización y los clubes involucrados. Mientras los hinchas esperaban una fiesta en las tribunas, la discusión volvió a centrarse en la seguridad y en las condiciones necesarias para que uno de los partidos más importantes del fútbol chileno se juegue con ambas parcialidades.






