Las alarmas se encendieron en el Estadio Monumental tras la salida de Javier Correa en el último partido de Colo Colo. El delantero argentino terminó con molestias físicas y rápidamente comenzó la preocupación pensando en el esperado clásico frente a Universidad Católica. Sin embargo, el propio atacante se encargó de calmar a los hinchas albos.
Correa sufrió un pinchazo luego de ejecutar un penal en la goleada alba y tuvo que abandonar el encuentro antes del pitazo final. La imagen del delantero con hielo en la zona afectada generó incertidumbre, especialmente considerando la importancia del próximo desafío del Cacique.
Tras el partido, el atacante reveló que venía arrastrando molestias desde hace algunos días, aunque aseguró que no se trata de algo grave. Incluso dejó un mensaje tranquilizador sobre sus opciones de estar presente ante los Cruzados: aseguró que llegarán “justos, pero llegamos”, mostrando confianza en el trabajo de recuperación junto al área médica del club.
En Colo Colo mantienen cautela y durante la semana seguirán evaluando su evolución física. El cuerpo médico trabaja intensamente para que el delantero llegue en óptimas condiciones a un partido clave para las aspiraciones del equipo en la temporada.
Ahora todas las miradas estarán puestas en los próximos entrenamientos, donde se definirá si el goleador podrá liderar el ataque albo en uno de los encuentros más importantes del semestre.







