La derrota de Colo Colo en el Superclásico ante Universidad de Chile dejó múltiples críticas hacia el planteamiento de Fernando Ortiz, especialmente por la ubicación en cancha del delantero Maximiliano Romero.

Durante el partido, el atacante argentino no logró gravitar ni generar peligro constante, lo que encendió las críticas de hinchas y analistas, quienes cuestionaron que no se le utilizara en su posición más natural dentro del área rival. La sensación general fue que el equipo perdió presencia ofensiva y profundidad en los últimos metros.

Ante estos cuestionamientos, el técnico salió al paso y defendió su decisión táctica. Ortiz explicó que la ubicación de Romero respondió a necesidades del partido y a la idea de funcionamiento colectivo, priorizando el equilibrio del equipo por sobre el lucimiento individual.

Además, el entrenador sostuvo que el delantero cumplió labores que no siempre se ven reflejadas en estadísticas o jugadas destacadas, como presión, movilidad y apoyo al mediocampo, elementos que —según él— forman parte de su rol dentro del esquema.

Pese a la explicación, el debate sigue abierto entre los hinchas albos, quienes esperan que el atacante pueda desempeñarse en una zona donde explote mejor sus características goleadoras en los próximos partidos.

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