Un nuevo remezón golpea a la concesionaria que administra a Colo-Colo. La salida de Carlos Cortés del directorio de Blanco y Negro volvió a tensionar las relaciones entre los bloques que controlan la sociedad anónima, reabriendo disputas de poder justo en un momento clave para el club.

Cortés, vinculado al sector liderado por Aníbal Mosa, deja su cargo en medio de diferencias internas y movimientos estratégicos dentro de la mesa directiva. Su partida altera el equilibrio de fuerzas entre los grupos que históricamente han competido por el control de la concesionaria.

El movimiento genera incertidumbre porque cada voto dentro del directorio es determinante para decisiones deportivas, administrativas y económicas. Con su salida, se abre la posibilidad de que cambien mayorías y alianzas, lo que podría influir directamente en el rumbo institucional del Cacique.

Desde el otro sector, cercano al expresidente Alfredo Stöhwing, también se sigue con atención el escenario, ya que cualquier modificación en la composición del directorio puede redefinir futuras votaciones clave, incluyendo eventuales liderazgos dentro de Blanco y Negro.

En definitiva, más allá de lo administrativo, la renuncia de Cortés vuelve a evidenciar que la lucha interna por el control de Colo-Colo sigue plenamente vigente, con repercusiones que podrían sentirse tanto en la gestión del club como en lo deportivo durante la temporada.